Parece casi-normal. Comer helado en Kinshasa es una de esas cosas que nunca nos imaginamos que ibamos a hacer. Pero hace unos meses, alguien decidió abrir una cadena de gelatos (hay 2 sucursales), y el helado es riquísimo!
El sábado las llevamos a las chicas a tomar uno, ya que John se iba de viaje el domingo a Lubumbashi por toda la semana. Olivia llegó a la heladería y se empezó a reir de los nervios... muy cómica! y apenas le preguntamos dijo: vanilla-chocolate! Ojalá tenga este tipo de decisión en la vida y que todo lo haga con tanta claridad como elije el gusto del helado.
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